
HERENCIAS QUE SE MODERNIZAN
Un piso que pasa de abuelo a nieto. Dos generaciones, dos maneras completamente distintas de entender y habitar el espacio.
Antes, la vivienda respondía a una distribución tradicional: estancias cerradas, compartimentadas y claramente separadas entre sí. Hoy la hemos transformado por completo, adaptándola a una forma de vivir más abierta y flexible.
El piso se organiza ahora en solo dos grandes áreas: una zona de día y una zona de noche. Ambas se articulan mediante una gran puerta corredera de madera, de suelo a techo, que actúa como elemento separador sin perder continuidad visual. Cuando se abre, el espacio fluye y se amplía; cuando se cierra, aporta intimidad. Un gesto sencillo que redefine por completo la manera de habitar la casa.
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